Traducción de la publicación original en el periódico New York Tribune, el domingo 4 de diciembre de 1921.

Título del artículo: Ford Would Replace Gold With Energy Currency and Stop Wars

FLORENCE, Alabama, 3 de diciembre.

Henry Ford y Thomas A. Edison llegaron hoy para inspeccionar la planta de nitrato de Muscle Shoals, que el fabricante de automóviles de Detroit propone hacerse cargo del gobierno, y casi de inmediato el señor Ford declaró el propósito de su nuevo y vasto proyecto.

No es ganar dinero o, principalmente, fomentar el empleo de un millón de hombres que ahora están desocupados, ni convertir al Sur en un centro industrial.

Su objetivo, dijo, es poner fin a todas las guerras para siempre.

Henry Ford, construyendo la central eléctrica más grande del mundo aquí, en el río Tennessee, espera eliminar el oro como base de la riqueza mundial y sustituirlo por algo diferente, las unidades de energía. Y al hacer esto, dijo, la guerra cesaría, pues el oro es la causa de la guerra.

“Es muy sencillo cuando se analiza,” dijo el señor Ford. “La causa de todas las guerras es el oro. Demostraremos al mundo dos cosas: primero, la viabilidad, segundo, la conveniencia de desplazar el oro como base de la moneda y sustituirlo por la riqueza natural imperecedera del mundo”.

“Casi todo el mundo, excepto los periódicos y los banqueros, reconoce que la civilización ha entrado en una nueva era. Los periódicos no lo ven, y los banqueros internacionales no quieren verlo, porque significaría cambios en las finanzas mundiales, y los banqueros siempre se oponen a los cambios”.

“Hay un grupo de banqueros internacionales que hoy controla la mayor parte del suministro de oro del mundo. Sin importar a qué país afirmen servir individualmente, todos juegan el mismo juego: mantener el oro que tienen en sus manos y hacerse de cuanto más sea posible”.

“Para esos banqueros internacionales, el fomento, el inicio y la lucha de una guerra no es nada más ni nada menos que crear un mercado activo para el dinero… un negocio. Si los diferentes países de esos grupos internacionales están en guerra, eso no hace diferencia. No importa quién pierda la guerra, ha habido muchos préstamos… el sistema-oro siempre gana. Los hombres jóvenes de dieciocho a treinta años luchan en la guerra y quedan mutilados o mueren; los internacionalistas están a salvo y prósperos”.

“Hace diez años dije que destinaría hasta la última onza de mi inteligencia y energía a detener la guerra. Nunca quise nada con mayor seriedad, y por eso quiero Muscle Shoals. Veo un camino que, de poder hacerse, haría más para acabar con la guerra que mil años de agitación”.

El mal esencial del oro en su relación con la guerra radica en que puede ser controlado. Rompa ese control y la guerra se detiene. Y la forma sencilla de romper el control de estos banqueros internacionales, el modo de terminar para siempre con su explotación de la humanidad, es suprimir el oro como base de la moneda mundial.

“Los ingenieros militares dicen que se requerirán 30.000.000 de dólares para terminar la gran presa. Pero el Congreso está ahorrativo en este momento y no está dispuesto a reunir el dinero a través de los impuestos”

“La alternativa habitual es emitir bonos a treinta años al 4 % de interés. Los Estados Unidos, el gobierno más grande del mundo, que necesita unos molestos 30 000 000 de dólares para completar una gran obra de utilidad pública, se ve obligado a acudir a los vendedores de dinero.”

“Pero su plan trastornaría el sistema monetario del mundo y podría causar un daño incalculable”, se le comentó al señor Ford.

“No necesariamente; en absoluto. No necesitamos abolir nada. Ni siquiera necesitamos abolir el patrón oro. Simplemente, olvide que existe algo llamado patrón oro y, cuando el gobierno necesite dinero para una gran mejora pública útil y rentable, en lugar de pensar en bonos con su pesada carga de intereses, piense en una moneda rescatable que no devengue intereses.”

“¿Pero ha diseñado ya un estándar de valor?”, se le preguntó al señor Ford.

“Sí, lo hemos hecho. Lo tendremos listo cuando el Congreso quiera escuchar este plan.

El dólar estadounidense estándar equivale aproximadamente a una veinteava parte de una onza de oro.

Bajo el sistema de moneda, el estándar sería una determinada cantidad de energía ejercida durante una hora, que equivaldría a un dólar.

Es simplemente un asunto de pensar y calcular en términos diferentes de los que nos ha inculcado el grupo bancario internacional, al que nos hemos acostumbrado tanto que creemos que no hay otro estándar deseable.”

“¿Pero cómo va todo esto a detener la guerra?”

Predice un éxito asombroso

“Simplemente, porque, si se prueba aquí en Muscle Shoals, este plan demostrará ser tan abrumador y asombrosamente exitoso que el pueblo estadounidense nunca más consentirá la emisión de un bono con interés para una mejora interna.

Cuando el gobierno necesite dinero, lo obtendrá emitiendo moneda respaldada por su riqueza natural imperecedera. Otros países, viendo nuestro éxito, harán lo mismo. La función del vendedor de dinero habrá desaparecido”.

“No importa que suceda con esta sugerencia. Actuaré de modo que ningún especulador financiero saque provecho de Muscle Shoals, incluso si tengo que adquirir toda la emisión de bonos yo mismo.”

El plan del señor Ford incluye completar, en cierto sentido sin costo, la presa de Muscle Shoals.

Ford afirma que Estados Unidos debería emitir moneda por valor de 30 000 000 de dólares y así pagar la construcción de la presa; pero haría varios cambios significativos con respecto a la moneda habitual, que se respalda con el oro almacenado en el Tesoro de los Estados Unidos.

Nueva unidad de valor

Primero, el señor Ford propone que esta moneda solo se emita hasta una cantidad específica y con un propósito concreto: la finalización de Muscle Shoals.

Segundo, propone respaldar la moneda de Muscle Shoals con una unidad de valor completamente nueva.

Según él, no hay mejor garantía en el mundo que este río, el cual “puede suministrar un millón de caballos de fuerza”. Ha estado allí desde tiempos inmemoriales y “seguirá mientras haya lluvia y montañas para alimentarlo”. Continuó el millonario de Detroit: “Esta energía produce riqueza y es imperecedera. Ahora bien, ¿qué es más seguro, este poder y su desarrollo o unos cuantos barriles de oro necesarios para sumar los 30 000 000 de dólares? Este lugar, con su potencial de energía, durará mucho más que el propio edificio del Tesoro cuando este sea un montón de ruinas”.

“Esta es la garantía sobre la que creo que podemos basar la moneda de Muscle Shoals.”

“¿Y qué hay sobre la unidad de valor?”, le preguntaron.

“Eso lo expondremos cuando el Congreso quiera escucharlo”, respondió. “Bajo el sistema de moneda basado en la energía, el estándar sería una cierta cantidad de energía durante una hora, equivalente a un dólar. Es simplemente cuestión de calcular en términos diferentes de los establecidos por los banqueros internacionales“.

“La única diferencia entre este sistema monetario y el plan de emitir bonos para costear la construcción aquí es que, bajo mi idea, no habrá que pagar ningún interés a los mercaderes de dinero de Wall Street, que no hacen nada para construir la presa. Esos hombres no merecen nada y, con este plan, no obtendrán nada.

“Los países extranjeros no deberían oponerse a aceptar dinero basado en Muscle Shoals, porque Muscle Shoals es un asunto nacional y no internacional, y el dinero solo se usaría dentro del país.”

Las ideas del señor Ford sobre la forma en que el Congreso considerará su propuesta revolucionaria son firmes y enérgicas.